jueves, 28 de febrero de 2019

Mi viaje

He tenido muchos viajes familiares y con amigos y cada uno tiene ese algo que lo vuelve tan diferente. 
Hace cuatro años tuve la fortuna de viajar a la Cuidad de México, lugar de donde soy originaria y que desde los nueve años dejé por una vida en mi actual lugar de residencia, Playa del Carmen. Es cierto que nunca se olvida ni se deja de extrañar ese lugar que te vio crecer, que te dio tanto. 

Aquel viaje fue increíble, conocimos tantos lugares que aún no creo que solo fueron cuatro días los que estuvimos.

Esa vez fuimos con la intención de visitar a la familia, pero mis abuelos maternos tenían un plan sorpresa para nosotros, sin dejar alguna pista una mañana soleada nos dijeron "Tomen sus cosas, nos vamos", mis padres y hermanos al igual que yo se quedaron extrañados. Sin respuestas que nos calmaran salimos de la casa que nos daba alojo y subimos al auto con las maletas llenas. 
al paso de unas horas mis padres sabían donde nos encontrábamos, pero yo aun no tenia idea. 

Recuerdo perfectamente los paisajes en la carretera, los autos, las estaciones de gasolina en medio de la nada. El cielo estaba hermoso, los colores y el aire hacían del día agradable. 


Llegamos al esperado lugar después de viaje en carretera, San Miguel De Allende, ya había estado ahí cuando era pequeña. Mis abuelos tienen una pequeña pero hermosa casa a una hora de Guanajuato, esa casa guarda tantos recuerdos que siempre que la visitamos la melancolía nos invade.
Al reconocer el lugar, mis hermanos y yo nos emocionamos, sabíamos que los últimos dos días de viaje serian memorables, y así fue.



 Aunque ya había estado en San Miguel, jamás había tenido la oportunidad de visitar Guanajuato.  La pasamos tan bien que apenas tomamos fotografías, pero las imágenes más bellas están en mi memoria. 
Desde ese momento Guanajuato vive en mi mente a cada momento, quede enamorada de ese hermoso lugar y espero pronto regresar. 

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