Normalmente los cumpleaños son esperados por muchos y hacen feliz a las personas, pero para mi ya no son tan esperados.
Cuando cumplí 17 años, estaba muy emocionada por mi gran día especial y lo único que quería era llegar y recibir el cariño de las personas que me querían.
Ese día mis papás se levantaron temprano y me felicitaron, eso lo agradezco siempre, ellos jamas olvidan mis cumpleaños, pero al llegar al escuela nadie me felicitó, mis "amigos" no me dijeron nada o hicieron algo diferente, a pesar de que yo me esforzaba mucho por sorprender a los demás. Durante mis clases me sentí triste, no quería decir nada pero comenzaron a darse cuenta de mi estado de animo. Cuando llegó el receso mis compañeros salieron del salón y no me dijeron nada. Soy tan sensible que fui al baño a llorar. Mis papás me llevaron un pastel a la escuela y fue por eso que mi salón me felicitó. Desde ese día mis cumpleaños ya no son esperados por mí.
